Guatemala Elections: Mapping the Threat from Organized Crime

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+

Criminal gangs, notably the Zetas, threaten to disrupt Guatemala‘s upcoming elections. InSight Crime measured the risk across different regions of the country for a study by Accion Ciudadana.

As part of a project to study political risk leading up to Guatemala’s presidential and general elections on Sunday, InSight Crime developed a means to measure risk due to organized crime. The map was one of many that the lead organization in the study, Accion Ciudadana, used to measure the overall risk to politicians and others connected to the elections.

Obtain full Accion Ciudadana report, available only in Spanish, here (pdf).

Background and Methodology of InSight Crime’s Part of the Study:

(En Español)

Guatemala’s criminal groups are local and international. They come from institutional settings and long-time criminal families. They are dangerous and ubiquitous, often overwhelming the few authorities who are intent on fighting them.

These organizations create their headquarters and necessarily operate in border states where many of them have long moved contraband, weapons, drugs, and other illegal goods in and out of Guatemala. Their names are, by now, well known. They include the Mendoza, Leon and Lorenzana families. Lately, two more have joined the ranks: the Overdick and Ortiz clans.

These families have long worked with outsiders who have used Guatemala as a reception point for airplanes and go-fast boats loaded with illegal drugs arriving from South America. The landing areas and ports were safer in Guatemala, as the authorities know their role and get their expected payoff.

The role of these organizations in this larger drug trade has traditionally been that of transportation, hence the name “transportistas” in the underworld. Some local organizations, however, were also dedicated to theft. This had an economic logic.

Guatemala occupies a critical point in the distribution chain. Prices for pure cocaine in this country are close to $7,000 per kilogram. But cross the border and bring that cocaine to Mexico City, and you can nearly double your money.

To eliminate part of that risk, some Guatemalan groups sought help from a Mexican organization known as the Zetas. The Zetas’ core was made up of former Mexican and Guatemalan Special Forces. They did their job well.guatemala mapa riesgo

In March 2008, the Zetas ambushed and killed eleven people in the state of Zacapa, including Juancho Leon, the leader of the feared Leon family, a major family dedicated mostly to intercepting and stealing cocaine from others.

The Zetas, however, were not satisfied with their role as enforcers. They have since created their own bases of operation throughout central, western, and northern Guatemala, displacing their allies and rivals alike.

The situation has reached a critical stage. The Zetas have declared war on any who oppose them, but it’s often innocents who die, as witnessed in the recent massacre of 27 farm laborers in the Peten province.

There is also good reason to believe that the Zetas have made Guatemala their new, permanent home. In addition to the massacre, there are reports that its top leadership has used the country as a respite and staging area for all of their criminal activities.

In the middle of this turmoil are Guatemala’s politicians. Some are courageous. Others are opportunistic. All of them are vulnerable, especially those who operate in these strategic trafficking corridors where these large criminal organizations have made their homes.

In essence, this was the risk we were trying to measure. Guatemala’s elections are not as violent as, say, Colombia’s or Mexico’s. This has some logic to it. Unlike in those countries, where mayors decide who occupies important security posts and control large portions of the budget, Guatemala’s mayors have severely limited powers.

Nevertheless, these local politicians, mayors as well as congressional representatives, can play a big role in both economic and security matters in their territories of electoral influence.

Local politicians also tend to influence media coverage as well as play important roles in the development of schools, hospitals, and other social and welfare projects.

For the criminal, all of these activities and responsibilities represent an opportunity. In some cases, it is an opportunity to win political support or a way to earn money via public works contracts. And in other cases, it’s a matter of keeping the police and military away from the trafficking corridors, landing strips, and ports of entry.

As the importance of the corridor rises, so does the risk. This is especially true of areas that are in dispute, which brings us to the second stage of the study.

The way we measured disputes was to study the homicide rates in these municipalities between 2008 and 2010. Among those homicides, we separated those that occurred with a gun, as they tend to be more related to organized crime.

These homicides were catalogued per 100,000 inhabitants. The final tally was an average of the three years. Lastly, we divided the risky municipalities evenly into three groups. The result is an approximate risk value for each of these municipalities that lie in the criminal corridors.

Antecedentes y metodología de la sección de InSight Crime

En Guatemala existen grupos criminales de naturaleza local e internacional. Éstos provienen de contextos institucionales y familias criminales de vieja data, y se han convertido en organizaciones peligrosas y omnipresentes que a menudo pasan por encima de las pocas autoridades que tratan de luchar contra ellos.

Estas estructuras crean sus bases y centran sus operaciones en los departamentos más cercanos a las fronteras donde la mayoría de ellas mueven contrabando, armas, drogas y otros productos ilegales dentro y fuera de Guatemala. Sus nombres son bien conocidos, entre ellos están los Mendoza, los Lorenzana y los León y, más recientemente, se han sumado a la lista los Ortiz y los Overdick.

Desde hace mucho estas familias han trabajado con extranjeros que utilizan a Guatemala como punto de recepción de aviones y lanchas rápidas provenientes de Suramérica cargadas con drogas ilegales. Con la complicidad de las autoridades, quienes a su vez se benefician del tráfico, estas zonas de desembarque constituyen los puertos más seguros de Guatemala y convierten al país en un paso estratégico.

Así, aunque algunas organizaciones locales se dedican al robo en busca de un ingreso adicional, tradicionalmente estas organizaciones se han dedicado al transporte de los estupefacientes por lo que se les conoce como “transportistas” en el bajo mundo.

Guatemala ocupa un punto clave en la cadena de distribución. El precio de la cocaína pura en este país está alrededor de $7.000 dólares por kilogramo, suma que se duplica si se logra cruzar la frontera y llevar esa cocaína a Ciudad de México.

Para eliminar parte de ese riesgo algunos grupos guatemaltecos han pedido ayuda a los Zetas, una organización mexicana compuesta fundamentalmente por ex miembros de las fuerzas especiales de México y Guatemala quienes, aprovechando sus conocimientos militares, han hecho bien su trabajo.

En marzo de 2008, en el departamento de Zacapa, los Zetas emboscaron y mataron a once personas, incluyendo a Juancho León, el líder de la importante y temida familia León, dedicada a interceptar y robar cocaína a otros grupos.

Sin embargo, no satisfechos con su rol de mercenarios, Los Zetas han creado sus propias bases de operación por todo el centro, oeste y norte de Guatemala, desplazando por igual a sus aliados y rivales.

La situación ha alcanzado un nivel crítico. Si bien los Zetas le han declarado la guerra a cualquiera que se les oponga, con frecuencia son personas inocentes las que han muerto, como es el caso de la masacre de 27 trabajadores agrícolas en la provincia del Petén. Además, hay reportes de que los principales líderes de la organización utilizan Guatemala como zona para sus actividades y de descanso, lo que sugiere que los Zetas han convertido a Guatemala en su nuevo y permanente hogar.

Los políticos de Guatemala se encuentran en medio de esta crisis. Algunos son valientes y otros oportunistas pero todos son igualmente vulnerables, especialmente los que operan en los corredores estratégicos de tráfico, donde estos criminales se han asentado.

En esencia, éste era el riesgo que estábamos intentando medir. Las elecciones de Guatemala no son tan violentas como las de Colombia o México lo que es comprensible si se tiene en cuenta que a diferencia de dichos países, donde los alcaldes deciden quién ocupa puestos importantes de seguridad y tienen mayor control del presupuesto, los alcaldes en Guatemala tienen poderes más limitados.

Sin embargo, estos políticos locales -alcaldes y representantes al Congreso- pueden desempeñar un papel importante en materia económica y de seguridad en los territorios que están bajo su influencia electoral. En ese sentido los políticos locales también tienden a influir en la cobertura de los medios de comunicación, así como a jugar un papel importante en el desarrollo de escuelas, hospitales y otros proyectos sociales y de bienestar.

Para los criminales todas estas actividades y responsabilidades representan una oportunidad. En algunos casos se trata de la posibilidad de granjear apoyo político o de una forma de ganar dinero a través de contratos de obras públicas. En otros casos se trata de una manera de mantener a la policía y los militares fuera de los corredores de tráfico, las pistas de aterrizaje y los puertos de entrada.

A medida que la importancia de los corredores aumenta también lo hace el riesgo. Esto es especialmente cierto en áreas de disputa.

Para medir el riesgo se estudiaron las tasas de homicidios de los municipios ubicados en dichos corredores criminales entre 2008 y 2010. Después, de la totalidad de homicidios se separaron aquellos que se produjeron con armas de fuego pues éstos suelen estar relacionados con la delincuencia organizada.

Estos homicidios fueron catalogados por cada 100.000 habitantes. El resultado final fue un promedio de los tres años analizados. Por último, los municipios fueron divididos uniformemente según su nivel de riesgo en tres grupos. El resultado es un valor aproximado de riesgo para cada uno de estos municipios.

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+